Salud Local 2026-02-10T01:23:32+00:00

El impacto del ejercicio en el cerebro y el manejo de la depresión

Investigadores mexicanos estudian cómo el ejercicio físico afecta al cerebro, aumentando los niveles de neurotransmisores y promoviendo la neurogénesis, convirtiéndolo en una poderosa herramienta para combatir la depresión y los efectos del estrés.


La práctica regular de actividad física genera efectos directos y medibles en el cerebro, con implicaciones relevantes para la prevención y el manejo de la depresión, afirmó Alonso Martínez Canabal, profesor del Departamento de Biología Celular de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México. El especialista explicó que el ejercicio incrementa los niveles de dopamina y serotonina, neurotransmisores involucrados en la regulación del estado de ánimo, lo que se traduce en un efecto antidepresivo con base neurobiológica comprobable. En contraste, Martínez Canabal advirtió que el estrés crónico reduce de manera significativa la neurogénesis, es decir, la creación de nuevas neuronas, fenómeno observado incluso en estudios post mortem. Este deterioro afecta estructuras cerebrales clave y limita la capacidad del cerebro para adaptarse, reinterpretar experiencias y regular las emociones, procesos fundamentales para la salud mental. De acuerdo con el investigador, la memoria humana es dinámica: conserva información, pero también la reorganiza y resignifica sin generar conflicto con aprendizajes previos. Las dendritas, cubiertas de espinas neuronales, reciben información de otras neuronas y establecen las sinapsis donde se almacenan los pequeños fragmentos de datos que conforman la memoria. A ello se suman sustancias liberadas por los músculos, junto con el factor de crecimiento tipo insulínico, que favorecen procesos de plasticidad cerebral. Estos mecanismos permiten que el cerebro modifique sus conexiones sinápticas, genere nuevas dendritas y extienda axones, procesos esenciales para la autorreparación tras eventos como accidentes cerebrovasculares o traumatismos, concluyó el especialista. El especialista subrayó que la depresión, en sus distintas variantes —incluidas la crónica y la mayor—, se caracteriza por tristeza persistente, anhedonia, falta de motivación y problemas de concentración, y está estrechamente vinculada con alteraciones en la memoria. En este padecimiento, explicó, se observa una incapacidad para modular la memoria de forma realista y positiva, lo que genera sesgos cognitivos, rumiaciones persistentes y esquemas autorreferenciales negativos, factores que alimentan estados depresivos y de ansiedad. El estrés crónico desencadena la liberación sostenida de glucocorticoides, como el cortisol y la cortisona, hormonas que alertan al organismo sobre situaciones adversas. No obstante, su presencia prolongada resulta perjudicial para el cerebro. Estudios en modelos animales han demostrado que estas hormonas afectan el hipocampo, la corteza prefrontal —relacionada con la toma de decisiones—, las funciones ejecutivas y el sistema de recompensa, lo que explica síntomas como la anhedonia. El aumento de neurotransmisores y la reducción de hormonas del estrés explican el impacto positivo del movimiento sobre la salud mental.

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